jueves, 16 de abril de 2026

Flores de saúco

 Patricia nos habla sobre su saúco gigante, plantado hace ya unos veinte años en la tierra fertil de los solares de La Candelaria. Su hijo se lo llevo de regalo hace ya algunos años. Ahora ambos son grandes ya, Más aun el tronco del saúco que esta tumbando uno de sus muros.

Mermelada de saúco, sí casi como agras. Y esas flores blancas tan bellas, para la tos.

Después Daniel nos pregunta por los años que llevamos funcionando “cumplimos 21 este año” le contesto, y es así como el cotidiano se va enmarañando para hacer que todo ese tiempo pase desapercibido.

Después, la foto que envía Magdalena de los niños en Subachoque, del plantuladero, sus manitas llenas de tierra. Procesos que continúan.

Los ingredientes:

  1. 1 kilo de bayas de saúco
  2. 750 gramos de azúcar
  3. Una manzana mediana pelada y cortada en trocitos
  4. El zumo de medio limón

sábado, 7 de marzo de 2026

La cuarta tetera

Con amor para Daniela 


Todo en el mundo comenzó con un sí. 

 Una molécula dijo sí a otra molécula y nació la vida.

C.L


Tú y Santiago están a punto de dar el gran sí, un sí infinito que vibrará por toda la galaxia, un sí que invitará a más vidas, un sí que permanecerá en nuestra historia. Un sí bello, como tú dirías. Un sí dijo sí a otra molécula y nació la vida, Clarice siempre tan aguda, tan entendida: porque un sí es una puerta abierta, posibilidades que se multiplican no sabemos muy bien para donde. ¿Quién iba a pensar que terminarías siendo tú más bogotana que yo? ¿Quién podría suponer que estaríamos diez o doce años después presenciando tu sí multiplicado? Pero la vida es extraña, ya lo sabemos, y  ya sabemos que dejamos la Rue Sainte-Catherine con nuestro ingles a medias para regresar a un centro que palpita, una ciudad nueva para tí, la ciudad de mi infancia para mí. Bien sabemos que el amor se maquilla con diferentes acentos, que podemos jugar a decir je te love mientras hacemos ángeles nieve, pero que de golpe todo cambia y que, tal vez, quizás, por instantes no nos reconocemos. No sé muy bien cuantas vidas pueda a llegar a tener este amor que esta apunto de dar un sí casi eterno, porque vendrán noches y también días donde seguramente ambos sentirán que no vale la pena seguir persiguiendo aquel sí infinito. Y de seguro, alguno de los tendrá el coraje para inventar un nuevo juego para que renazca el amor, la pasión, la amistad, la complicidad, todo eso que sucede entre dos mundos que están dispuestos a dar un sí al mismo tiempo. 

Creo que ya habías partido de Montreal cuando empece a tomar fotos diarias, Demián me lo pidió, ya eran mas de ocho o nueve meses de ausencia, nuestro tímido sí perdía fuerza. Un juego de imágenes, ciudades y yuxtaposiciones que hoy te compartimos, un sí recuperado desde la distancia.

Y hoy comienza otro mundo, otra vida, porque el sí es tan potente que todo lo repara.

Tenía tan claro este texto en mi cabeza, las tres teteras, Donald Norman, mi cuarta tetera. ¿Cómo poner en palabras lo que quiero decirte? ¿Por qué tendría que impartir una bella frase para que recuerdes que el amor es eso melcochudo sin forma que pasa de repente entre un wrap de pollo y una sonrisa en Cartagena? Pero vamos a organizarnos con calma. Primero: buscaste el amor y lo encontraste. Segundo: diste el sí con miedo y recibiste más que eso. Tercero: hoy llevas el vestido de tus sueños y frente a todos los que te queremos dirás sí en voz alta. ¿Y después? Es el después lo que me importa, esas noches que empiezan a multiplicarse, sí, tras sí, que contienen instantes de belleza pero también de rabia, llanto, dolor, discusión, malentendido. Quiero decir esto pero no me atrevo, siento tal cosa pero no lo comprendo. Cora duerme plácidamente en mis brazos mientras intento terminar este texto, mientras intento descifrar cómo decir lo que quiero contarte. Hoy en tu gran día, yo estoy quitándote tiempo con mi tetera rota, porque el tecito de rooibos fue tan hermoso el sábado pasado, ese sábado donde nosotras habíamos hablado de tantas cosas, y después el tecito en la terraza usando una tetera que era de mi madre, pero esta rota, y la tengo aquí en casa para arreglarla, la vida misma que ya tiene bastantes cicatrices, como la que cargo en mi vientre con amor y dolor al mismo tiempo, amordolor, cicatrices que vendrán. Y aquella cuarta tetera me hace pensar en Donal Norman, en nuestra mañana con tecito y belleza, en Demián, en Cora, en mi mamada, en construir una familia desde el cuidado y los detalles inesperados que avivan el día a día. Nieve así de repente, ángeles en el parque, dos latinas incapaces de hablar de amores en ingles, caminando por la Rue Sainte-Catherine. 


Vuelvo y empiezo. Hoy, Santiago y tú, darán el sí que se multiplicará en el espacio, mientras yo te cuento sobre la cuarta tetera. Por fin. Donal Norman, diseñador estadounidense, en su texto “Las tres teteras” —no puedo creer que te este escribiendo esto en el día de tu boda— plantea que en todo objeto diseñado debe contener funcionalidad y utilidad, pero también disfrute, emoción, juego, rabia, y claro belleza. Con sus tres teteras de colección logra hablarnos de ese cotidiano, del te de la mañana, de su tetera para masoquistas, de su tetera cristalina, de su tetera inclinada, todas con una historia, con una anécdota, con una vivencia propia que hace que su vida alga la pena ser vivida. Y yo, aquí, hoy, con mi vestido tinturado con cascaras de cebolla, porque también intento que cada instante valga la pena, estoy aquí para decirte, que la cuarta tetera es el cuidado, es el kintsugi, es el amor contenido en toda cicatriz, en todo objeto que cuidamos con cariño así se haya roto un par de veces, en nuestro corazoncito recosido y remendado, que siguió diciendo un sí infinito.


Lo mas bello para ustedes y  toda una vida de complicidades 


jueves, 24 de abril de 2025

2025.04.24

Mamá soñó con un pequeño local durante muchos años, o bueno eso aseguran mis hermanos y las amigas cercanas porque ella, Magdalena, dice que poco recuerda. Lo que si tiene bien claro y me lo ha repetido varias veces es que el nombre de ese pequeño local que abrió sus puertas en el 2005 iba a ser tan solo Amaranto. Allí, en la Cámara de Comercio de Chapinero, junto con Catherine Niño, buscaron una rápida solución ante el registro ya realizado del nombre esperado: Quinua y Amaranto, fue el nombre dado en un momento donde ninguna de las dos semillas contaba con la popularidad que ahora tienen.

Ni mi madre ni mi esposo que ahora hace parte también de esta historia ni yo pensamos nunca en replicar lo que sucede en es pequeño espacio en La Candelaria. Cuando alcanzábamos a dibujar la idea de abrir otro local sabíamos que tendría que llevar el aire, pero ser otra cosa, ser lo que ese espacio nuevo necesitara. Pero las vueltas del destino nos confrontan y, veinte años después, debemos pensar en la posibilidad de cambiar nuestro nombre.

¿Por qué? Porque estamos creando nuevos futuros.

También porque no nos interesa entrar a jugar una guerra legal de registros que ya de por si nos genera tantas preguntas. 

Claro que hay tristeza de fondo, porque un nombre o mas bien la capacidad de nombrar le pertenece a lo humano, y tal como lo dice Walter Benjamin, al nombrar comunicamos nuestra propia entidad espiritual donde el lenguaje forma una unidad (con aquello que es nombrado) como si fueran fruto y cáscara. Y este fruto es de mi madre y de toda una red de personas que han estado desde la década de 1980 abriendo camino.

La cáscara es un nombre sí: Quinua y Amaranto es la cáscara con la que algunos nos reconocen,  es un nombre que no nos permite establecer una nueva relación con el mundo porque son dos palabras que le pertenecen a Latinoamérica. Tampoco es un nombre que nos permita establecer una perspectiva propia que logre establecer una nueva experiencia —en Santiago de Chile hay un restaurante llamado Quinoa que nos morimos por conocer—, ni mucho menos es un nombre que nos permita generar una función trascendental que conecte el lenguaje humano con lo divino, porque realmente en estas tierras la quinua, quinoa, kinwa, suba, supha  o mejor para nosotras seudomodernas el nombre científico chenopodium quinoa ya fue y sigue siendo un fruto sagrado sin importar la cáscara o manto del rey, como decía Benjamin, con el cual se decore.

Pero, era nuestro nombre, el nombre que le dio mi madre a aquel proyecto.

Era nuestro nombre.

Tras escribir esto, quizás el problema real no es el nombre, la pregunta verdadera es si estamos, desde nuestro hacer, rindiendo tributo verdadero a estos frutos, semillas sagradas.
Y mientras seguimos pensando cómo resolver este acertijo de robos, copias y registros, tenemos tiempo aun para seguir trabajando en el tributo verdadero, nuevas experiencias que nos permitan acercarnos al fruto de nuestro hacer.




martes, 11 de marzo de 2025

2025.03.11

Nota n1:
Llevo varios meses con el video en mi cabeza: primero sale mi mamá hablando sobre los veinte años de la apertura de Quinua y Amaranto, después salgo yo diciendo que los cambios no han sido fáciles pero que también nos han traído otros aprendizajes y muchas alegrías, después sale Demian, y claro que se vea mi panza grande y hermosa con sus 36 semanas de gestación, que se vea como ese lugar, ese pequeño lugar de 24 puestos ha dado para tanto. ¿Qué tan felices hemos hecho a los otros? Parece que mucho. 

El video sigue rondando en mi cabeza desde el día en que nos felicitaron por nuestra nueva sede y nosotros no entendíamos que estaba pasando, el video ha estado ahí, pensando en los likes y en las interacciones que vendrían, en los comentarios justos frente a nuestro quehacer, en los cometarios negativos frente a esos seres que no tenemos ni la mas remota idea por qué están haciendo lo que están haciendo —registrar un nombre de un lugar que ya existe y montar un negocio con ese mismo nombre a diez cuadras de nuestro local—. Pensamos que después de una par de días abiertos se habrían dado cuenta que la cosa no funcionaba, que no era tan simple como apropiarse de un nombre, que comprendieron el error y el daño que se estaban haciendo, pero no: el local ahora parece que se a ajustado un poco más a nuestros colores, y evidentemente sigue abierto. ¿Qué puede venir para nosotras? ¿Una demanda por el uso de un nombre que registraron en el 2020 o 2021? Dos palabras que ademas le pertenecen a Los Andes y a las comunidades que sembraron la tierra, adoraron esas semillas sagradas y nos guardaron en un rinconcito de su Saber Supremo los máximos regalos con los cuales hoy nos podemos alimentar libre y felizmente.
Hoy no hay video, hoy no hay estrategia de comunicación, solo un sentir desde mi panza palpitante por mi hija que viene en camino y crecerá junto a las ollas con sopa de amaranto, las empanadas de quinua en el horno y los clientes de ese pequeño refugio en La Candelaria que, y bien lo sabemos, ha sido también refugio para muchos.





Nota n2: 
Esté blog llamado Eslou Vanidad también estaba en momento de quietud, surge tras un cafe con Erika Cuervo: sería un blog para hablar de mujeres poderosas que han tomado las riendas de sus destinos y ven en la lentitud una nueva forma de vida. Pero vino la maternidad, y vinieron otros cambios, y el proyecto había perdido sentido. 

Hoy, diario extraño, se convierte en una forma de escape, una forma de contar la historia de mi madre, Magdalena Barón, que en la década de los noventa probó la quinua en Bolivia y casi enloquece, vendrán las historias de esas sopas espesas odiadas en la infancia, de las esfijas de tofu en mis cumpleaños, y claro, lo que ella, Magdalena, también quiera contarnos. Vendrán las historias de esas mujeres que han sido palanca e inspiración, de las recetas que nos hemos copiado de Marcela Abreu, de ese camino que muchas y muchos han recorrido buscando…¿Buscando la salud? ¿La armonía? ¿La verdad? Camino al fin y al cabo, un camino que hoy parece estar de moda, pero que otros recorrieron y abrieron para nosotros, para mí, para mi familia y para mi hija que pronto ya viene.


*** Estaremos recolectando, escuchando, transcribiendo todas las historias que quieran compartirnos, historias que hayan vivido en nuestro local y los hagan felices.


miércoles, 30 de mayo de 2012

“El paso del pantalón fue una liberación casi tanto como la anticoncepción para las mujeres” Entrevista a Florence Thomas


FOTO: mujeres frente al espejo, Carlos Duque


La feminista más reconocida en Colombia habló sobre moda, consumo y el cuerpo como objeto. Sobre su vida en el París de los 60, sus iconos y su propio estilo. 
En una de las calles de Quinta Camacho en Bogotá, sus edificios altos y bajos viven en total armonía. Tranquila, soleada, iluminada aunque llueva. Dividida por un corredor de árboles continuos desde la carrera séptima hasta la trece. Es silenciosa a pesar de estar muy cerca de la movida Avenida Chile. Una calle casi sacada de una postal francesa.
Sufro por mis cinco minutos de retraso. La puntualidad europea no acepta excusas y sólo tengo una hora para la entrevista. Llego al edificio setentero de ladrillo lleno de árboles al costado. Me anuncian y subo. Una puerta de madera. Al lado derecho, un póster pequeño con una mujer llevando la bandera francesa, casi gritando revolución y libertad.
Florence Thomas me abre su puerta. Un apartamento lleno de objetos descontextualizados, ocupando el lugar correcto. Artesanías, cuadros, un perchero lleno de mochilas coloridas. Rápidamente me invita a la sala. Ella a contraluz, un ventanal gigante, un árbol que se mueve, el sol entrando. Florence vestida armónicamente con tonos azules grisáceos. Pantalón azul de paño liviano espina de pescado. Cuello bandeja que da paso a otro cuello tortuga que sobresale. Buzo sobre buzo. Un delgado collar de plata que cae sobre sus sacos combinados. Pantuflas moradas.
¿Cómo define su estilo personal?
Informal, donde me siento bien, es decir ante todo comodidad. Botas chiquitas o tenis para caminar, caminar la ciudad.  Los sábados o domingos una sudadera bonita, en general muy sencillas pero bonitas. Cuando trabajo: informal, no demasiado pero informal.
¿De su armario cuál es su prenda favorita?
El pantalón. También me gustan mucho los sacos y sufro en Colombia porque no hay buena calidad. Los compro cuando voy a París. En Francia hay muchas más posibilidades de comprar desde lo más informal hasta lo más formal. Aquí es difícil, desaparecen los almacenes y uno no sabe por qué.  
¿Dónde compra su ropa?
Hay días que siento que estoy mejor para comprar que otros, a veces me aburre. Va mucho con cómo me siento. Me gusta comprar en centros comerciales, el centro Andino y esa zona, donde todo está ahí. Soy una mujer en general fiel, cuando he encontrado un almacén que me gusta, lo anoto y vuelvo. Sé dónde volver para no peder tiempo, porque lo que no me gusta es perder tiempo.
¿Y, tienes alguna marca preferida?
No, eso sí en marcas yo soy muy mala. En general marcas de ropa informal. Yo no soy de sastre, yo creo que nunca en la vida me he puesto un sastre, no tengo ningún vestido largo de coctel. Soy de pantalón, de informalidad. Hot Line… Hot Line, donde hay chalequitos y cosas así chéveres.  
¿Qué es la moda?
La moda son a veces imposiciones del mercado para hacernos comprar, para volvernos consumistas. Evidentemente, yo pertenecí a una generación donde tuvimos que pasar de la minifalda a la falda larga hindú y después volvimos a la falda corta. Todo eso para hacerte cambiar tus modos de vestir, de estar. Hay otro tipo de modas, en lo puramente cultural, por ejemplo en relación a cómo se arreglan las casas.  Hay múltiples modas. Pero yo creo que las modas están hechas para que no dejemos nunca de ser consumistas, de comprar, comprar y comprar.
¿Para una feminista la moda es un tema trivial? 
No, no es un tema trivial. La moda sirve para atraparnos, pero creo que no hay inconveniente entre ser feminista y que le guste la moda, en absoluto. Inclusive puede ser muy propicio para ciertos discursos. Por ejemplo yo creo que parte del éxito de Mónica Roa, cuando peleó por el fallo de la corte constitucional frente al aborto, fue que Mónica Roa es muy bonita. Es muy bonita y a la gente le molestaba. Hubieran querido que la vieja que peleara por el aborto fuera fea. Una mujer como Mónica Roa atrapa, la gente la escucha más. 
Es complicado, ahí hay una interacción complicada. Es un poco trivial lo que te digo, pero funciona. Esto es muy duro para las mujeres pero son las imágenes que circulan en la cultura. Lo dramático es que nos tratan de hacer creer que el modelo único de mujer es el modelo de nuestras reinitas de belleza de Cartagena, es 90 60 90, y eso es muy fuerte todavía en este continente. Toda la importancia de la imagen y todo lo que se ha construido en relación a los estereotipos femeninos.
Pero de todas maneras una mujer a la moda, en una cultura patriarcal, será escuchada con más facilidad.
¿Tiene  algún tipo de icono o un personaje de referencia?
Para vestir, no, sabes que no.
¿Y en lo personal?
En general me gusta como se visten las feministas. Las feministas amigas mías pero que finalmente se visten mucho como yo. Ese es mi grupo de referencia, no son las modelos, no son las mujeres de sastre, ni las mujeres de estrato seis. También me parece importante la otra generación. Tengo hijos ya de cuarenta años y me gusta mucho como se visten las amigas de ellos. Son más jóvenes que yo, pueden permitirse cosas un poquito más lindas. Yo tengo 69, no tengo 30 ni 40, pero a veces me hubiera gustado volver a estas edades porque hoy día hay más posibilidades de vestir chévere que en mi época. A pesar de que yo pertenecí a la época de los hippies.   
       
Era una época más marcada
Sí, era más marcada, ahora hay más variedad, hay más diversidad, estamos en los tiempos de la diversidad. Tú puedes andar con una faldita hindú y nadie va a decir nada. También cuando voy a París, es lógico ver la diversidad. Cuando estás caminado sobre los Champs Elysees y tú ves las mujeres negras con sus turbantes y las hindúes con sus saris muy bonitos y nadie dice nada. Eso me parece muy chévere, la permisibilidad frente a la diversidad.
Ojalá todas las mujeres pudieran vestirse como se les diera la gana y no estuviéramos tan atrapados. Pero es más difícil en Colombia que en París, por su puesto.
¿Qué piensa de París como centro de la moda?
En París o en estas capitales europeas donde además circula mucha plata, es un espectáculo la moda. Es un espectáculo porque tú ves en la calle los últimos modelos de las últimas colecciones, los que uno a veces ve en televisión y dice ¿pero quién se puede poner eso? Tú ves algunas mujeres vestidas así en París  y ves todavía mujeres con moda hippie y las afrodescendientes. A la vez están todos los almacenes de lujo, lujo, es decir, donde un vestido te vale 5.000 euros, pero también encuentras el barrio latino  y almacenes para vestir como quieres. Hay mucha más facilidad para poder vestirte como tú tienes ganas.
¿Qué piensa de Coco Chanel?
Una mujer muy importante para las mujeres. Ella fue la primera que abrió la posibilidad de ponerse pantalón. Fue una liberación para las mujeres. Primero poder vestir como quieren. Segundo el pantalón es muchísimo más práctico. Fue una especie de liberación que nos permitió subir a los buses e ir en los trenes. Irnos con los hombres de vacaciones, la democratización de las vacaciones. Las mujeres se liberaron mucho en relación a la moda, los primeros vestidos de baño, porque mi abuela, mi abuela se bañaba con cosas larguísimas, no existía el vestido de baño como hoy y después el bikini y después Brigitte Bardot. Todo eso liberalizó la moda. Realmente el paso del pantalón es una liberación casi tanto como la anticoncepción para las mujeres.
¿Si una mujer está buscando ser auténtica, la moda le ayudaría en ese proceso de particularización?
Sí, puede ser también una manera de diferenciarse del resto.
¿Qué implicaciones tiene el vestir en un sujeto?
Probablemente para la sociología del vestir sería mucho más rico vivir desnudos ¿no?. Es decir, vestir también ha sido relacionado con los climas. Entonces vestir es protegerse. Para las mujeres particularmente es protegerse también en relación a los tabúes que se han construido relativos al cuerpo femenino. Nos toca esconder cosas, lástima, pero es así. Y finalmente vestir hoy día hace parte del consumo y eso nos atrapa.
Cuando una mujer decide ponerse, por ejemplo, una transparencia y entra en la mirada de los otros  ¿afecta las concepciones feministas?
Depende cómo lo hacen y depende qué tipo de mujeres. Hay mujeres que dicen “a mí no me importa, yo decido, es mi vida”. Si son decisiones tomadas por mujeres autónomas no me preocupa. Me preocupo cuando las niñitas  de 14 o 16 años, muy bonitas ya, deciden operarse. Deformar su cuerpo. Me da una tristeza enorme pero es parte del imaginario.
¿Qué siente cuándo aún, después de tantos años de trabajo, ve publicidad de cerveza u otras tantas, que utilizan el cuerpo de la mujer como objeto?
Me ofusco, pongo columna en El Tiempo, pataleo, me parece todavía insólito, me parece indígnate para el cuerpo de las mujeres, para las mujeres mismas, y sobre todo lo que me parece más indignante es que nadie reacciona, les parece absolutamente normal. A la gran mayoría de las mujeres no las choca. Es todo un aprendizaje entender que eso nos maltrata.
¿Cuál es la concepción de libertad por la que lucha el movimiento feminista?
Es un poco como let it be, de los Beatles. Déjennos ser lo que queremos ser. La libertad va mucho con la autonomía, que podamos decidir y ser protagonistas de nuestra propia vida. Que las mujeres sean las que decidan sobre su cuerpo, sean las que decidan sobre cómo se quieren vestir, que sean las que decidan cómo quieren vivir, que sean las que decidan a quién quieren amar, si quieren ser madres o no ser madres, que tengan esa posibilidad de decidir sobre su vida, es eso la libertad. 
¿Cómo se vinculó a los movimientos feministas?
Pues, gracias a la Universidad Nacional. Había vivido los años 60 en París pero de todas maneras yo no llegué a Colombia feminista. Uno no nace feminista, yo me volví feminista en Colombia. En la UN había que hacer la revolución, la gran revolución socialista antes de ocuparnos de las mujeres y eso a mí me desesperó. Y entonces empecé a hablar con mujeres de Sociología, de Historia, de Trabajo Social y empezamos a fundar el grupo Mujer y Sociedad. Fue un saber nuevo para la UN.
¿Por qué estudió sicología?
Por una cosa muy sencilla, porque sabía que los últimos años de sicología no se podían terminar en la facultad de Rouen y tocaba terminar en París y yo quería ir a París. Eran los años 60, imagínate, era Simone de Beauvoir, era Jean Paul Sartre, eran los Beatles, era toda la contracultura en París. Entonces yo quería estar en París, y pude estar en París.
¿Por qué se quedó en Colombia?
Me enamoré de este país. Además  tenía dos hijos y volver a Francia en ese momento hubiera sido separar a mis hijos de su padre y yo nunca lo pensé. Y yo ya estaba enamorada de este país. Pero soy una mujer privilegiada, de todas maneras pude volver a Francia muy a menudo. Voy a Francia actualmente cada año todo un mes. Entonces eso es muy rico.
¿Un recuerdo de Francia? ¿Un recuerdo de la infancia?
Es tal vez París, París, es lo que descubrí en París, son los debates, los primero debates en relación a la revolución sexual, a las primeras píldoras anticonceptivas, a una profesora de filosofía extraordinaria que tuve en París, que fue alumna de Simone de Beauvoir, que me abrió la mente. Y mi infancia, sí que fue una infancia feliz, una infancia a 60 kilómetros del mar, de un mar frío, de un mar frío pero que es muy bello. Esos son recuerdos, tengo muchos recuerdos de mi infancia, pero después, lo que me marcó probablemente, fueron esos tres o cuatro años en París, además fue donde me enamoré de un colombiano.
¿Se enamoró allá y se vinieron para Colombia?
Sí, me enamoré de un colombiano, creo que de uno de los poquitos colombianos que había en este tiempo en París. Y sí, como el amor es ciego, pues cerré los ojos y me metí en un avión.

miércoles, 9 de mayo de 2012

La mirada felina de Diane Pernet





Viaja por el mundo buscando talentos, contenidos para su blog y promoviendo su festival de Fashion Film. Con una mirada infalible se involucro en el mundo de la moda en los 80 como diseñadora, pasando a ser periodista en los 90, bloguera en el 2000 y ahora, creadora de  una nueva corriente de expresión artística.


Pelo negro azulado encumbrado en lo alto. Velos que la cubren. Accesorios plateados que la adornan. Miles de arañas bajando de ella. Su piel, blanca y suave, engañando a sus años y su tiempo. Labios rojizos, labial fuerte. Sus ojos, pepas negras se esconden tras la sombra de sus gafas oscuras con formas felinas.

De pequeña vestía de rosado y perdía sus tardes imaginado que diseñaba todo su vestuario. Ahora y hace años viste de negro. Influenciada por las viudas sicilianas de las películas de Pasolini y la estética neorrealista de Hitchcock y Visconti. Adoptó el negro como uniforme para no generar conflictos en sus creaciones cuando era diseñadora de moda. Al dejar de diseñar, seguía sintiéndose cómoda, atemporal y propietaria de una estética.


Aunque siempre le gusto el mundo de la moda, su dificultad para dibujar, le hacia creer que no tenía el talento necesario. Estudió cine y fotografía, pero no era lo que quería hacer. Su novio, también fotógrafo, le dijo un día "¿por que no haces algo obvio? la moda es obvia". Entro a estudiar a Parsons y a los nueve meses decidió dejarlo ya que sí se quedaba perdería las ganas. Montó un pequeño atelier en West Village, al frente del taller de Andy Warhol. The Roxy, Madonna bailando sobre las mesas, toda la movida del Soho neoyorquino. No miraba lo que otra gente estaba haciendo, creaba desde su instinto y vestía ya de negro. Madura e independiente decidió mudarse a París contradiciendo los concejos de su astrólogo. Dejó la crudeza del Soho y un negocio exitoso. En París tenía que comenzar de cero, nadie le daba trabajo como diseñadora y ya con cuarenta años no le interesaba entrar a un taller de alta costura. Escribió su primer articulo para Tiffani Godoy sobre los movimientos de las grandes marcas. Después empezó a trabajar como editora y critica de moda en revistas como Joyce, Elle y Vogue. fr.
En el 2005 el mundo de internet móvil, celulares y tecnología, se combinaba con los blogs de economía y política. Diane, estaba presente en la primera fila de todos los desfiles. Tomaba fotos, hacía comentarios y los subía a su blog desde su celular. Todo esto en tiempo real. Así nació A Shaded View on Fashion -un punto de vista sombreado en la moda- uno de los primeros blogs de moda. En el 2008 Diane logra consolidar un proyecto que mezcla moda y cine, presentó el ASVOFF, en París, creando así el primer festival de fashion films. “Son cortometrajes que con una propuesta estética única logran expresar la moda y manifestarla en un nuevo formato. Es la creación de un nuevo género artístico”, dice.

Recorre el mundo buscando y mostrando talento, recomienda para los jóvenes diseñadores crear desde sus raíces con una interpretación internacional. Poseer una excelente técnica y un diseño único ya que el mundo se divide entre la alta costura y la mega industria arrasa-todo del fat fashion.

Siempre a seguido su instinto y generalmente tiende ha estar por delante de la mayoría. Sabe que las tendencias influencian, pero si las persigues ya estas tarde. Que la moda es pasajera. Que el estilo es la expresión de uno mismo y es único y atemporal, pero sin embargo en este mundo es más fácil ir a favor de la corriente. Cree que la pureza es sinónimo de belleza.

Mezcla los nuevos medios, instalaciones y todo lo que sea original ya sea moda, música o gastronomía. Concibe la moda como arte, arte que llega a la gente, que es la misma gente quien la puede crear. La moda ya no está limitada a 250 personas, la burbuja está rota.

Diane se levanta, disfruta de sus soledad. Revisa sus mails, su blog, su agenda. Mira su horóscopo del día. Se encumbra el pelo... 

miércoles, 7 de marzo de 2012

Los recorridos de Cora Groppo




Ya sea invierno o verano, el maniquí sigue estando en un puesto preferencial. Tocarlo, sentirlo, oír sus formas. Tener el placer de vestirlo. Tener el placer de experimentar con él. ¿Quién dicta las pasiones en la vida? ¿Dónde está el libro que te dice que camino escoger? Ya sea otoño o primavera seguiremos escogiendo y para Cora el maniquí seguirá estando en un lugar especial.
Sólo en soledad el diseño vuela. Sólo en el desorden se puede crear. Sólo alguien que conoce la arquitectura corporal es capaz de reconstruirla.
Cora Groppo, Argentina y diseñadora experimental, lleva más de 15 años trabajando con la morfología corporal. Sus diseños, construcciones complejas estarán presente en ésta octava versión de Plataforma K, trayendo al caribe colombiano muestras de otros mundos, otros universos donde la monocromía en el color, la complejidad del patrón y una sensibilidad ambigua y futurista serán exhibidos.
Cora estudió diseño de indumentaria en la universidad de Buenos Aires. Fue la segunda generación y era aún una carrera desconocida. Trabajó con marcas locales para poder mantenerse y sólo en 1996 logró independizarse. Empezando con pedidos sobre medidas fue aprendiendo del cuerpo. Una continua investigación morfológica. En 2003 con su socio y esposo, la marca Cora Groppo toma forma.

Hoy, después de casi diez años, Cora tiene un sello completamente personal. Sus diseños son ella. Sigue su intuición y su pasión y viste a mujeres maduras y seguras. Le interesa lo que ellas piensan, lo que sienten, lo que creen de sí mismas. En sus palabras “Una mujer guarra y canchera” que al vestir sus prendas complementa una actitud.
Cuando Cora diseña, diseña para ella. Con una conciencia superior de la forma empieza su trabajo sobre el maniquí. Puede ser una chaqueta y terminar siendo un vestido. Puede que la inspiración sean los hongos, los peces o los elefantes. Las texturas y la superposición complementan el concepto. Lo orgánico, la asimetría y el movimiento siempre presente. Las búsquedas y las preguntas que la marcan están reflejadas en sus colecciones, agrupándolas con hilos transparentes que las conducen por el mismo camino.
El cuerpo humano como objeto, como búsqueda, creando recorridos para respetar su forma. Hoy, miércoles, siete de marzo, Cora para descubrir en las pasarelas barranquilleras.


Cora en su taller









martes, 8 de noviembre de 2011

La poesía de la moda


Seguramente encontrar la poesía no es tarea fácil. Seguramente encontrar la poesía es fácil para algunos pocos. Seguramente para Diana Vreelan descontextualizar su realidad cogiendo elementos característicos desordenarlos sin arbitrariedad generando mezclas excéntricas fue la tarea poética más excitante y continua de su vida.
Seguramente para mí, sería imposible imitar un “Why don´t you”. Sería prácticamente imposible porque no vivo en 1939, no trabajo para la revista Harpper´s ni soy Diana Vrelant. También seguramente no podría por mi incapacidad ante los excesos. Mi opinión es más hacia encontrar una esencia de lo verdadero. No niego que Vreelan la encontrara en cada decisión que tomara, pero mi objetivo es más hacia la búsqueda de una esencia, de esa Gracia que está por dentro.
Y sí te dijera que estoy cansada de mi misma, que vivir en el verdadero infierno no me complace, que tomar y tomar champagne para tomar decisiones me está aburriendo. Si te digo que mezcles helado de frambuesa con tu té helado es porque me lo soñé antenoche. Y hoy me levante con la idea de ver mariposas volando sobre mi cama. Si te dijé que pintaras un mapamundi en el cuarto de tus hijos era porque me resultaba satisfactorio hacerlo con los míos. Pero me canso, me canso de esta lucha por estar siempre a la altura. Por crear un estilo y vivirlo continuamente o transformarme y seguir viviendo en cada instante. Te lo digo pero no lo digas.
Tomo la voz, intrépida y descaradamente de Diana para tratar de describirla y en el transcurso de esa descripción tratar de comprenderla. También en el desenlace de las letras tratar de comprenderme. Un mundo bipolar y contradictorio. Si te digo que soy, pero que en un segundo ya no lo seré, pero en mi caso no creo necesitar excentricidades, vivo día a día en el encanto de lo simple, no me gusta llamar la atención… cierto… verdadero … ¿cierto?
Puede que sí, puede que así fuera hace unos años… pero me encantó leer la genialidad de Vreland. Como creo su propio personaje y gobernó en el mundo más temible que es la moda. Y aún hoy la recordamos.
Cómo en plenos años 30, tiempos de entreguerras esta mujer se llenan de coraje y se libera de sus miedos. Se viste como le plazca. Cómo escribe tantas letras desenfrenas, burlonas, excéntricas y extravagantes, mostrando que otros mundos pueden ser reales. Que la mujer es una y el universo. Que puede volar hasta las estrellas o hasta el infierno.
“Y el poeta es aquel que domina la belleza. Que la hace suya. La poesía es parte de su vida, la ve, la vuele, la traspasa y la transforma. El encanto de las cosas. Hay pocos poetas en este mundo. Hay pocos que saben valorar la verdad. Cientos de hombre que huyen de la levedad, que prefieren llenarse de historias, historias que no son propias para vivir la vida sin cuestionarse. Están los que son amantes de frenesí mundano. Los románticos que se creen poetas. Las mujeres hablando de moda. Están los que creen ser grandes intelectuales. Y el pájaro que da cuerda al mundo se cansa pero seguramente seguirá trabajando. Eso sí que es poesía.”
Y la ·Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra· no es también tratar de nombrar otros mundos, decir “Pinta cada una de las puertas de tu casa de un color diferente, un color por cada flor… ¿Qué te cansaras? seguro, de eso se trata” eso también es ·una manifestación de una propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual·. No sé si es poesía como lo indica la real academia o los grandes intelectuales, pero es estar seguro de la condición humana impuesta por los parámetros occidentales, es vivir la mezcla y los contrastes en la forma indicada. Es entender la posibilidad de cambio, de transformación sin interferir con la esencia.
Y te digo que no podría ser Diana Vreelan. Que fue magnifica, grandiosa y podría nombrarte un par de blog para que encuentres el mismo contenido en casi todos. Mis preguntas van más allá de lo visible. Me pregunto por ella, por mí, por ti que me estas leyendo. Me pregunto sobre su fuerza y valor para escribir en unas líneas un mundo de ilusiones, unas líneas para abrir los ojos y la mente. Me pregunto sobre la poesía y por qué la palabra me parece tan empalagante. Me pregunto sobre una historia y una época.
Soy única en el universo, soy yo quien me visto, la que miro al espejo. Mi estilo lo decido, pero no lo descuido. Quiero traspasar mi vida en unas cuantas líneas. Mi vida que fue ayer, que será mañana que ya está siendo hoy. Las burbujas champagnantes me hipnotizan.
Ella es ella, los recuerdos infantiles en color sepia pasan como habitando vagones de trenes. Una carrilera que está en sus ojos y en su mente Los colores matizados por el tiempo. En un vagón las clases de ballet: la rigidez, la practica, el esfuerzo. La dureza. En otro vagón: su hermana hermosa. Su madre comparadora y represiva… Su vida, lo que recuerda como su vida.
Fue mi primer día en Harper´s. Era para mí un honor estar trabajando en una de las revistas de moda más importantes. Era para mi un honor tener una hoja en blanco que iba a ser leída por muchas. Pero ¿qué escribir? Las mismas letras y palabras que en conjunto dicen como ser una buena esposa. Las mismas letras que ni siquiera se despegan del anden y siguen siendo esas, siempre las mismas. No, yo no era eso, no era como las otras que también tenían una hoja en blanco para comunicar. No, yo era más que estilo y encanto mental, era la mezcla conjugada por el placer y las ansias generadas por el miedo. Y Un ¿por qué no? Fueron las primeras letras para entender que el mundo se expandía más allá de lo visible. Un ¿por qué no? para plasmar lo que quería ser, lo que quería que las otras fueran.
Seguramente no encontraras poesía en estas paginas. Seguramente yo seguiré siendo yo y no Diana, porque no vivo en los años 30 ni escribo para una revista de moda. Seguramente la palabra poesía seguirá siendo las dos consonantes y las cuatro vocales empalagantes. Seguramente Diana Vreelan seguirá siendo recordada y yo seguiré buscando la Gracia y descontextualizando los mundos.



" No se limite a ser ordinaria ¿Por qué no ser ingeniosos y hacer de usted mismo algo más? "


· No se limite a ser común, regular y lo que sucede habitualmente ¿Por qué no tener intuición, entendimiento, facultades poéticas y creadoras y hacer de usted mismo algo más? ·


· No se limite a ser común · de tamaño o condición media o inferior a ella · y lo que sucede habitualmente ¿Por qué no tener · la percepción íntima e instantánea de una idea o una verdad que aparece como evidente a quien la tiene · , entendimiento, facultades poéticas y creadoras y hacer de usted mismo algo más? ·


· No se limite a ser común · de tamaño o condición media o · estar debajo de algo · y lo que sucede habitualmente ¿Por qué no tener · la percepción íntima · y fotográfica que se hace instantáneamente · de una idea o una verdad que aparece como evidente a quien la tiene · , entendimiento, facultades poéticas y creadoras y hacer de usted mismo algo más? ·

domingo, 18 de septiembre de 2011

Performance sin acción

Su vida: sin acciones ni verbos

El movimiento de las olas, el aire y el fuego. Azul, verde y amarillo.
El cuerpo como un todo.
El cuerpo marcado, fuera de sus contextos naturales.
El cuerpo y el arte sin formulas ni reglamentos.
Salvajes, osados e irreverentes.

Maria Jose Arjona, colombiana de sangre. Un leopardo salvaje marcado por su pasado, por el pasado común de la selva en llamas.
La bailarina interior corta e interrumpida. Su cuerpo: el universo, un lienzo o una foto: la obra misma. Territorio de viajes: Asia, Europa, América. Su cuerpo, su tiempo, su ser.

Marina Abramovic, "abuela del performance", la osa mayor: Salvaje, agresiva, con fuerza y pasión. La magia corporal y el misticismo. El camino con final. La llama y su tiempo. Protectora de su tribu y de sus cachorros experimentales.

Robert Wilson un lobo salvaje del norte. Explorador, experimentado, protector de su camada, de la creatividad y la verdadera expresión. Cazador de espacios y tiempos precisos. Acompañado y acogido por su manada de artistas soñadores.



Su obra: sin acciones ni tiempo

Ella allí, con su diamante. Contra la parad, de frente en un círculo de luz.
Su publico a unos metros de distancia.
Ella ahí vestida de negro. Una mosca en su propia telaraña.
Ella con su cuerpo atento ante cualquier acción violenta.
Una por una las arañas en la telaraña.
La primera frente a ella.
La segunda agresiva, un verdadero insecto con veneno.
Actos violentos sin resultados. El veneno más mortal pero la nada misma ante un cuerpo sin respuesta.
Ahí ella con un nuevo él. Él un murciélago feo pero seductor. Él en su telaraña consiente o inconsciente pero sin violencia.
Instantes de treguas y promesas.
Él con su diamante en sus manos.
Ella ahí, sin su joya y con el final de su obra.


Los Personajes


Maria Jose Arjona



Marina Abramovic


Robert Wilson


Sus obras



Maria Jose Arjona
Cuerpo, tiempo y experimentación.




Marina Abramovic
Cuerpo, fuerza y pasión.




Robert Wilson
Color, espacio y tiempo.

Flores de saúco

 Patricia nos habla sobre su saúco gigante, plantado hace ya unos veinte años en la tierra fertil de los solares de La Candelaria. Su hijo s...